El habla es la acción de comunicarnos mediante sonidos articulados, resultado de la coordinación precisa de los músculos de la lengua, labios, mandíbula y tracto vocal. Esta capacidad permite expresar pensamientos, emociones e ideas a través del diálogo y se apoya en conocimientos de pronunciación, vocabulario y en la comprensión del contexto cultural. Desde una perspectiva del desarrollo, el habla evoluciona desde la producción de palabras aisladas hasta la formación de frases completas, constituyendo un sistema socialmente transmitido que posibilita la interacción humana y el aprendizaje del lenguaje.
Componentes del habla
Fonación
Proceso mediante el cual se producen los sonidos al vibrar las cuerdas vocales. Ejemplo: Hablar, cantar o gritar.
Articulación
Movimiento de los órganos del habla (labios, lengua, dientes, paladar) que forma los sonidos del habla. Ejemplo: Al decir “p” en “papa”, los labios se cierran y luego se abren rápidamente.
Resonancia
Fenómeno que ocurre cuando las ondas sonoras producidas por las cuerdas vocales se amplifican y modifican a medida que pasan a través de las cavidades del tracto vocal, como la boca, la faringe, los senos nasales y la laringe. Ejemplo: Una voz con hipernasalidad puede indicar un problema en la resonancia.
Fluidez
Nivel de facilidad con la que se produce el habla, sin interrupciones anormales como bloqueos o repeticiones. Ejemplo: Un habla fluida es continua, mientras que una persona con tartamudez puede presentar bloqueos o repeticiones.
Prosodia
Aspectos melódicos y rítmicos del habla, como la entonación, el ritmo, el volumen y la velocidad. La prosodia es importante para expresar emociones o hacer preguntas. Ejemplo: La diferencia entre “¡Qué bueno!” y “¿Qué bueno?” radica en la prosodia.
Dificultades del habla más frecuentes
Signos de alerta ¿Cuándo consultar a un fonoaudiólogo?
Si el habla de la persona no es clara, no progresa según la edad, presenta esfuerzo o cambios repentinos, es momento de consultar a un fonoaudiólogo.
En bebés (0–2 años)
- No balbucea o produce muy pocos sonidos a los 6–9 meses.
- A los 12 meses no intenta imitar sonidos o no dice ninguna palabra.
- A los 18 meses no produce al menos 10 palabras.
- A los 24 meses no combina dos palabras (“más agua”, “mami ven”).
- El bebé no usa diferentes entonaciones o parece no intentar comunicarse con sonidos.
En niños (2–5 años)
No se le entiende la mayor parte del tiempo para su edad:
- A los 2 años: se entiende aprox. el 50% de lo que dice.
- A los 3 años: entre 70–80%.
- A los 4 años: casi todo (90–100%).
Sustituye o omite sonidos que ya deberían estar adquiridos para su edad.
- Ej.: omitir sonidos como /p/, /m/, /b/, /t/, /d/, /k/ después de los 3 años.
Dificultad persistente con sonidos como /r/, /s/, /l/, /ch/ después de los 5–6 años.
- Habla muy nasal, muy ronca, muy aguda o muy débil (puede indicar un problema fonorespiratorio o de articulación).
- Habla entrecortada, con bloqueos o repeticiones (tartamudez).
- Se cansa al hablar, respira mal o hace esfuerzo visible para articular.
- No puede planificar o coordinar movimientos del habla (dificultad para imitar sonidos o secuencias como “pa-ta-ka”).
En escolares y adolescentes
- Pronuncia sonidos de forma inadecuada y esto afecta la lectura en voz alta o la participación en clase.
- Presenta disartria leve: habla lenta, arrastrada, débil o poco clara.
- No mejora espontáneamente sus errores de articulación.
- Tiene inseguridad o evitación al hablar por dificultades fonéticas.
En adultos
Dificultades repentinas para articular tras:
- Un ACV
- Un traumatismo
- Una enfermedad neurológica
Cambios en la claridad del habla: arrastre, lentitud, debilidad al articular.
Dificultad para coordinar movimientos del habla (apraxia del habla).
Cambios súbitos en la intensidad, claridad o precisión del habla.
Evaluación fonoaudiológica
La evaluación del habla es un proceso que permite identificar dificultades o trastornos en la producción verbal, como problemas en la articulación, fluidez, ritmo, y tono de la voz. A través de entrevistas, pruebas estandarizadas y observación directa, el fonoaudiólogo evalúa aspectos como la pronunciación de sonidos, la presencia de tartamudez, el ritmo y la entonación del habla. Los resultados de la evaluación permiten establecer un diagnóstico preciso y crear un plan de tratamiento personalizado, que puede incluir terapia fonoaudiológica para mejorar la claridad y fluidez del habla, previniendo problemas a largo plazo y favoreciendo la autoestima y la integración social
Intervenciones y abordajes terapéuticos
Una vez diagnosticado el trastorno del habla, el fonoaudiólogo desarrolla un plan de tratamiento personalizado para abordar las dificultades identificadas. Las intervenciones pueden variar dependiendo del tipo de trastorno, la edad del paciente y otros factores individuales, pero en general incluyen las siguientes modalidades terapéuticas:
Terapia para Trastornos Específicos
Dislalia: Para niños que presentan problemas de articulación de ciertos sonidos, se trabajan ejercicios de discriminación auditiva, y técnicas específicas para la producción correcta de esos sonidos.
Disartria: En trastornos derivados de afecciones neurológicas, la terapia se centra en fortalecer los músculos orales y mejorar la claridad del habla, combinando técnicas de motricidad y respiración.
Apraxia del habla: Se realiza una intervención centrada en la planificación motora del habla, utilizando secuencias de movimiento de los músculos orales y la repetición de sonidos y palabras.
- Intervención en el Entorno
- Seguimiento y Evaluación Continua
Beneficios del tratamiento
Preguntas frecuentes
